Un pickpocket apenas llegué a Termini
La primera vez que fui a Roma, en agosto de 2023, apenas llegué a Roma Termini vi cómo perseguían a un pickpocket. Fue una señal de lo que ya conté en mi artículo sobre países seguros: en mi segundo viaje, en junio y julio de 2026, a mí también me robaron la cartera con el pasaporte y el dinero adentro. La ciudad es preciosa, pero hay que caminar con la guardia puesta.
Ficha del viaje
Verano, calor y las fuentes que salvan el día
Mis dos viajes a Roma fueron en verano, así que el calor es algo que hay que tener en cuenta al planear el viaje. Lo que más agradecí fueron las fuentes de agua helada que hay por toda la ciudad: son de agua potable, así que puedes llenar tu botella y tomar directo de ahí. Los romanos las llaman nasoni.
Por eso sí o sí hay que llevar un tomatodo cuando vas a Roma. En otras partes de Italia también las hay.
Roma zona por zona
Armé el recorrido por zonas para no perder tiempo yendo de un lado a otro. Esto es lo que visité:
Vaticano. La Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos ocupan buena parte de un día.
Fontana di Trevi. La tradición manda lanzar una moneda de espaldas a la fuente para volver a Roma.
Panteón. Un templo romano con una cúpula enorme, en pleno centro histórico.
Coliseo. El anfiteatro más famoso de la ciudad; conviene reservar la entrada con anticipación, sobre todo en verano.
Trastevere. Un barrio de calles empedradas y muchos restaurantes, perfecto para cerrar el día.
La comida y el idioma
La comida en Roma es espectacular. El pistacho se volvió mi sabor favorito de todo el viaje, sobre todo en las heladerías que fui probando en el camino entre una parada y otra.
La gente, además, es muy amable, y como el italiano se parece bastante al español, varias veces lograba entender lo que me decían aunque me hablaran directo en italiano. Eso hizo que la ciudad se sintiera más cercana de lo que esperaba.
Entre el idioma parecido y la gente amable, Roma nunca se sintió tan lejana como otros destinos.